El hombre sin nombre
Era grande, gigante, colosal en el olfato, olía todo, hasta lo que no olía, conocía el olor de los acordes, el de las notas, sabía cómo las últimas veces emanaban esencias y nunca confundía el aroma de lo fugaz con lo duradero.
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Su sonrisa recorría tres calles más abajo y se paraba donde el miedo le vencía, yo podía verle aunque no estuviera ahí, y él dejaba a su rastro que las ilusiones volaran por las azoteas de la cava, a kilómetros de distancia, y saltaran a trompicones, de edificio en edificio, para volar más alto, así dio rienda suelta a las palabras y las soltó de golpe como quien libera a un perro atado. Las frases encadenadas salieron al galope, emocionadas, excitadas, subiéndose arrebatadas a las aceras e incluso haciendo pis en alguna rueda de coche. Sus palabras eran imprudentes, insensatas porque hablaban desde dentro y por ello eran inmensamente libres.
Él, gigante, sabía oler hasta los pensamientos y así supo inquietar a todo el que tuviera algo que esconder. En el vecindario sólo le saludaban la Verdad del pueblo y su esposo, el Sincero, los demás andábamos a hurtadillas siguiéndole los pasos.
Una tarde salí a su encuentro así, por casualidad, como se hacen aquellas cosas que más deseas, y fue tal el temblor de rótulas… que volví a aguardarme tras el cubo de basura, donde vivía el temor, junto a unas raspas de sardinas, varias cáscaras de naranja, un par de desperdicios y una caja de vergüenza y timidez repartidas.
Ese día aguanté el aire, sostuve la respiración y dejé que pasara de largo. Salí del escondite y le conocí hasta pulverizarme las ganas. Estuve observándole como tres milésimas de día seguidas más un cuarto y mitad de noche entera… ahí fue donde supe que tenía un olfato descomunal, tan grande, que yo parecía diminuta.
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Su sonrisa recorría tres calles más abajo y se paraba donde el miedo le vencía, yo podía verle aunque no estuviera ahí, y él dejaba a su rastro que las ilusiones volaran por las azoteas de la cava, a kilómetros de distancia, y saltaran a trompicones, de edificio en edificio, para volar más alto, así dio rienda suelta a las palabras y las soltó de golpe como quien libera a un perro atado. Las frases encadenadas salieron al galope, emocionadas, excitadas, subiéndose arrebatadas a las aceras e incluso haciendo pis en alguna rueda de coche. Sus palabras eran imprudentes, insensatas porque hablaban desde dentro y por ello eran inmensamente libres.
Él, gigante, sabía oler hasta los pensamientos y así supo inquietar a todo el que tuviera algo que esconder. En el vecindario sólo le saludaban la Verdad del pueblo y su esposo, el Sincero, los demás andábamos a hurtadillas siguiéndole los pasos.
Una tarde salí a su encuentro así, por casualidad, como se hacen aquellas cosas que más deseas, y fue tal el temblor de rótulas… que volví a aguardarme tras el cubo de basura, donde vivía el temor, junto a unas raspas de sardinas, varias cáscaras de naranja, un par de desperdicios y una caja de vergüenza y timidez repartidas.
Ese día aguanté el aire, sostuve la respiración y dejé que pasara de largo. Salí del escondite y le conocí hasta pulverizarme las ganas. Estuve observándole como tres milésimas de día seguidas más un cuarto y mitad de noche entera… ahí fue donde supe que tenía un olfato descomunal, tan grande, que yo parecía diminuta.
Me ha encantado. Siempre te he dicho q lo tuyo es ser escritora. Nada de presentadora de telediarios, contertulias o aqui hay tomates. Lo tuyo es la narración. Que envidia ( sana ) de lo bien q escribes. Eres una chica 10, nunca lo olvides.
Mil besosssssssss
Una recomendación de las mias. Atenta a la letra de esta canción http://www.azlyrics.com/lyrics/rihanna/psimstillnotoveryou.html. Creo q ese sentimiento lo hemos tenido alguna vez no??
Muak
Gracias por los piropos y la aportación, babydoll. Alguna vez hemos sentido eso que cantas, pero hay que ponerle remedio, no?
Un abrazo gordo
Älrion Älrion el que se tire un pedo campeon!
PD: A ver como le huele eso al gigante,
Bonito blog
Saludos
Bienvenido tu saludo, Goldfinger, porque tras los alirones de aceituno esto empezaba a oler no digo cómo...........
Besos a todos y felices fiestas¡!
La próxima vez que lo veas, sal y olfatéale tú a él, sin miedo, a conciencia, de arriba a abajo. Céntrate no en si él conocerá tus pensamientos o sabrá de tus debilidades, sino en conocer los suyos, en saber de sus miedos. A lo mejor descubres que a él también le das miedo porque conoce tu poder (ese que a veces ni tú misma sabes que tienes).
Feliz navidad, Zirtaeb :) un besazo.
A veces nos quedamos en un rincón observando, adivinando cómo son las personas, imaginándolas
… pero lo cierto es que es mucho mejor oler palmo a palmo al otro y conocerle de verdad hasta el fondo ¡¡qué narices!!
En unos días estrenamos año (el 007) y como siempre nuevos propósitos. El que has propuesto no está nada, nada mal ;)
Mil besazos más.
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